Sam Smith es uno de esos artistas que han experimentado una
transformación importante desde sus primeros años de carrera. Cuando apareció
en la escena musical, se presentó principalmente como una voz británica ligada
al pop y al soul, con canciones marcadas por el desamor, la vulnerabilidad y
una imagen mucho más contenida.
Sin embargo, con el paso de los años hemos sido testigos de diferentes
cambios en su manera de expresarse, tanto musical como visualmente. En “Unholy”,
junto a Kim Petras, vimos una de sus transformaciones de imagen más evidentes,
mostrando una versión mucho más provocadora y libre de Sam. Después llegó Gloria,
un álbum donde se atrevió a experimentar con nuevos géneros, conceptos y una
imagen que generó una gran conversación alrededor del artista.
Tres años después de Gloria, Sam Smith regresa con Hazel Eyes,
su quinto álbum de estudio, publicado el 21 de agosto de 2026. Pero esta vez
encontramos algo diferente: un Sam Smith que no está cantando desde el corazón
roto, sino desde el enamoramiento.
El álbum nace de una historia de amor real y está profundamente
relacionado con su relación con el diseñador Christian Cowan. A lo largo de sus
canciones, Smith explora el amor, la vulnerabilidad, la intimidad y la
posibilidad de construir una vida junto a otra persona.
Hazel Eyes: una
nueva forma de hablar del amor
Una de las cosas que más llaman la atención de Hazel Eyes es que
Sam Smith parece haber cambiado la perspectiva desde la que cuenta sus
historias.
Durante buena parte de su carrera, el amor estuvo asociado con la pérdida. Canciones como “Too Good at Goodbyes”, “Stay With Me” o “I'm Not the Only One” construyeron una imagen de Sam como ese artista que encontraba belleza en el dolor y en las relaciones que inevitablemente terminaban rompiéndose. En Hazel Eyes, en cambio, aparece un sentimiento diferente: el amor correspondido.
Eso no significa que el dolor desaparezca completamente. De hecho, una
de las ideas más interesantes del álbum es que amar también significa aceptar
los momentos complicados de una relación. El propio Smith ha explicado que el
disco nació de comprender que estar enamorado no significa dejar atrás la
tristeza o las dificultades, sino aprender a atravesarlas junto a otra persona.
Por eso el álbum se siente más tranquilo. No necesariamente porque Sam
haya dejado atrás la melancolía, sino porque ahora parece cantarla desde un
lugar de mayor seguridad.
Un sonido más
íntimo y orgánico
Hazel Eyes también representa un cambio en la manera de construir la música de Sam
Smith. El álbum fue desarrollado durante varios años junto a un grupo reducido
de colaboradores, entre ellos Simon Aldred y David Odlum, con Smith
participando también como coproductor. Esta forma de trabajar permitió que el
proyecto tuviera una identidad más íntima y menos dependiente de una gran
cantidad de productores.
Musicalmente encontramos influencias de pop, soul, folk, country, baroque
pop y R&B, con una producción que en diferentes momentos permite que la
voz de Sam tenga un papel protagonista.
Aquí no encontramos necesariamente la producción gigantesca que
podríamos esperar después de algunos de sus éxitos más conocidos. Hay espacio
para los instrumentos, las voces y las pequeñas emociones.
Es como si Sam Smith hubiera decidido regresar a una de sus fortalezas
originales: contar una historia a través de su voz.
“My Guy”: cantar el
amor sin miedo
Uno de los momentos centrales del álbum es “My Guy”, el primer
sencillo oficial de Hazel Eyes. La canción funciona como una declaración
de amor sencilla y directa. Sam no intenta esconder sus sentimientos ni
convertirlos en una metáfora complicada: está enamorado y quiere decirlo.
Musicalmente, “My Guy” se apoya en una producción contenida que permite
que la voz tenga el protagonismo. Su mezcla de soul y folk le da una sensación
cálida y cercana, como si estuviéramos escuchando a alguien hablar directamente
sobre la persona que ama.
Sam ha explicado que quería tomar una idea tradicional de las canciones
románticas y cantarla desde su propia experiencia como persona no binaria. De
esta manera, una frase que podría parecer sencilla adquiere otro significado al
ser interpretada desde su propia historia. “My Guy” representa muy bien lo que
busca Hazel Eyes: poder hablar del amor sin miedo y sin esconderse.
“Love Is A
Stillness”: encontrar paz en el amor
Otro de los momentos más importantes del disco es “Love Is A
Stillness”, una pequeña balada que contrasta con otros momentos del álbum.
La canción presenta el amor como un refugio frente al caos y las
dificultades de la vida. Pero no habla de un amor perfecto, sino de la
tranquilidad que puede existir después de atravesar momentos complicados.
Su duración es de apenas un par de minutos, pero emocionalmente tiene un
peso enorme dentro del álbum. De hecho, Smith explicó que la canción surgió
inmediatamente después de escribir “Thief”, durante una sesión particularmente
intensa, como una especie de primer rayo de luz después de una experiencia
emocional oscura.
Después de escuchar a Sam cantar durante tantos años sobre el desamor,
resulta interesante escucharlo cantar sobre esa sensación de finalmente haber
encontrado un lugar donde puede sentirse en paz.
“To Be Free”:
liberarse para poder amar
“To Be Free” es otro de los temas que ayudan a entender el concepto del álbum. La
canción explora la libertad emocional y la posibilidad de aceptarse a uno
mismo. En este contexto, la libertad no solamente significa hacer lo que uno
quiere, sino también dejar atrás ciertos miedos que pueden impedirnos vivir
plenamente.
Es una canción que conecta con una de las constantes de la carrera de
Sam: la búsqueda de una identidad propia y la necesidad de expresarse sin tener
que encajar en las expectativas de los demás.
Las canciones de
Hazel Eyes
El álbum está compuesto por 12 canciones, entre ellas
“Everlasting Love”, “Hazel Eyes”, “Moondance” con Feist, “My Guy”, “When He’s
Gone”, “Thief”, “Love Is A Stillness”, “Sugar Rush”, “Oh Mother”, “Constant
Companion”, “Hold On” y “To Be Free”.
“Moondance”
“Moondance”, con la participación de Feist, presenta una conexión
más sensorial con la naturaleza y con la transformación que puede producirse
dentro de una relación.
Es uno de esos momentos donde el álbum deja de hablar únicamente del
amor como sentimiento y comienza a relacionarlo con el entorno, el crecimiento
y la transformación mutua.
“When He’s Gone”
En “When He’s Gone” aparece nuevamente una emoción que conocemos
muy bien en la música de Sam: la ausencia.
La canción habla de la separación, del vacío que deja una persona cuando
se marcha y de ese momento en que nos damos cuenta de cuánto significaba
alguien para nosotros.
Es una especie de conexión entre el Sam Smith que conocemos de sus
primeros discos y el artista que encontramos ahora en Hazel Eyes.
“Oh Mother”
“Oh Mother” es uno de los momentos más emotivos del disco. La canción habla del
dolor, la tradición y la necesidad de encontrar refugio en una figura materna.
La participación del TwoCity Chorus amplía la dimensión emocional
de la canción y hace que se sienta mucho más grande, casi como si la
experiencia personal de Sam se transformara en algo colectivo.
“Constant
Companion”
En “Constant Companion”, Sam habla de la lealtad, el amor
incondicional y la posibilidad de dejar atrás el pasado.
La canción representa muy bien una de las ideas que recorren todo el
álbum: no se trata de encontrar una relación perfecta, sino de encontrar a
alguien con quien poder construir un espacio seguro y continuar avanzando.
Sam Smith ya no
canta solamente desde el corazón roto
Creo que esta es la parte más interesante de Hazel Eyes.
Sam Smith ha construido una parte importante de su carrera alrededor de
la tristeza. Desde “Stay With Me” hasta “Too Good at Goodbyes”, hemos visto a
un artista que encuentra una enorme fuerza expresiva en el desamor.
En “I'm Not the Only One”, el dolor aparece desde la traición. En
“Too Good at Goodbyes”, desde el miedo a volver a ser lastimado. Incluso en
“Love Me More”, encontramos esa necesidad de aprender a quererse a uno mismo
después de haber atravesado momentos difíciles. En Hazel Eyes, parece
decir: “Estoy enamorado”.
Y aunque puede parecer una frase sencilla, para alguien cuya música ha
estado tan vinculada al dolor, representa un cambio importante. Ya no estamos escuchando
solamente al Sam Smith que teme acercarse a alguien porque sabe que podría
terminar lastimado. Estamos escuchando a un artista que se permite disfrutar de
la relación, hablar de ella y reconocer que también puede existir felicidad
después de tantos años de incertidumbre emocional. Eso hace que Hazel Eyes
se sienta más maduro y no porque sea necesariamente un álbum más complejo, sino
porque muestra a Sam Smith desde un lugar emocional diferente.
Mi opinión sobre
Hazel Eyes
Hazel Eyes es un álbum que se siente tranquilo desde sus primeros minutos. No
busca necesariamente sorprender con grandes cambios de producción ni
convertirse en una reinvención completa de Sam Smith.
Después de haber explorado diferentes sonidos, conceptos e imágenes a lo
largo de su carrera, Sam parece haber encontrado un espacio donde puede volver
a lo más básico: una voz, una historia y una canción de amor.
El resultado es un disco íntimo, romántico y en algunos momentos
vulnerable. Puede sentirse sencillo en comparación con otros trabajos de su
carrera, pero esa sencillez también forma parte de su encanto.
Lo que más me gusta de Hazel Eyes es que Sam Smith ya no parece
cantar únicamente para nosotros, sino también para la persona que ama.Es un
álbum que se puede dedicar.
Y quizá eso sea lo más bonito de este proyecto: después de tantos años
escuchando a Sam Smith cantar sobre corazones rotos, despedidas, soledad y
miedo, ahora podemos escucharlo cantar desde otro lugar.
No sé qué seguirá después de Hazel Eyes, pero sí creo que es
bonito ver a uno de tus artistas cantar desde un lado mucho más íntimo y, sobre
todo, desde la tranquilidad de sentirse enamorado.



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